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CDO Sintéticos: ¿que son?

En el año donde la gente común y corriente descubrió que existen infinidad de instrumentos financieros, nos aprestamos a darle a conocer uno nuevo: CDO Sintético u “obligación sintética de deuda colateralizada”.

Se trata de una vasta superestructura de derivados de crédito. Se denominan derivados en parte porque no constituyen una inversión directa en una compañía. Se trata, más bien, de apuestas secundarias sobre la suerte de algunas empresas.

Los CDO sintéticos son vulnerables en la actual etapa de la crisis financiera debido a la forma en que funcionan. Generan ingresos al vender seguros contra la cesación de pagos de bonos, habitualmente de un conjunto de 100 o más empresas. Un producto común son los seguros contra cesaciones de pagos o credit default swaps (CDS).

Los inversionistas reciben pagos en forma periódica de los compradores de estos seguros, a menudo bancos o fondos de cobertura.

A cambio de este ingreso estable, los inversionistas acordaron realizar cuantiosos pagos en el caso de que se produjera un evento considerado altamente improbable: una ola de cesación de pagos empresariales mayor a las registradas en las últimas dos décadas. Ahora, sin embargo, esto está comenzando a suceder.

Como resultado, los contratos de CDO sintéticos se disponen a desatar una masiva transferencia de fondos desde inversionistas a los que contrataron esos seguros. Básicamente, fondos de cobertura y las filiales de corretaje de los grandes bancos de inversión de EE.UU.

De alguna manera, esta es la forma en que estos instrumentos deben funcionar. Al conectar las fortunas de los inversionistas en todo el mundo y transferir el riesgo del préstamo a los que quieren asumirlo, los derivados actúan como amortiguadores cuando una parte de la economía mundial tiene problemas y, de esta forma, disminuyen la volatilidad globalmente.

Sin embargo, estos instrumentos que ofrecían un ingreso atractivo y una calificación de riesgo estelar a cambio de ofrecer una especie de seguro sobre la deuda de compañías estadounidenses, está dando dolores de cabeza a más de uno. Entre ellos, municipios, universidades, entidades del sector público y ONGs.

Fuente: The Wall Street Journal

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