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¿Te jubilas? Apuesta por la inversión

La jubilación es sin duda el objetivo más a largo plazo de ahorro para la mayor parte de la población. Todos los que pueden destinar parte de sus ahorros a la inversión, lo hacen en su mayoría a planes de pensiones o a cuentas ahorro que destinará a los gastos de los años en los que no trabajen.

A pesar del futuro incierto de las pensiones, son pocos los que deciden entre los 20 y los 30 años, empezar a destinar dinero para dentro de 40 años. Aún así, es un objetivo que tienen en mente. La inversión en la jubilación se puede hacer de diferentes maneras, y además es posible rentabilizar ese dinero que se destina para la jubilación, y multiplicarlo en los mejores casos.

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Las inversiones en jubilación se caracterizan por las aportaciones periódicas, y la seguridad. A menudo, este ahorro presenta unas características de un inversor conservador, que no quiere riesgos para esos ahorros que necesitará en el futuro. Al contrario de lo que muchos piensan, las mejores inversiones para la jubilación, no son los fondos o productos seguros, son las inversiones ordinarias que realizamos cuando somos más jóvenes y por tanto algo más variables en nuestro perfil inversor.

1. Anualidades

Como sabemos, las anualidades son aportaciones fijas y prolongadas, que suelen ofrecer las aseguradoras. Impuestos periódicos, iguales y con un interés compuesto. El interés compuesto supone la inclusión de los intereses generados en lo que sería la base, algo que a su vez generaría nuevos intereses. Es decir intereses de intereses. Suelen ser atractivas, también en temas de fiscalidad, pero conllevan tasas excesivamente altas, permanencias o imposibilidad de retirar el dinero en un momento dato, e incluso ofrecen una rentabilidad mucho menos que algunas carteras conservadores con los mismo ingresos.

2. Hacer una cartera propia

Otra de las opciones, y más habituales, es la elección propia de una cartera de inversión, atendiendo al perfil de cada uno. Generalmente, las acciones en empresas con cierta estabilidad y avaladas por sus años en el mercado son las más demandadas, y se suelen combinar con bonos a largo plazo, que nos den una rentabilidad baja pero seguridad. Las acciones nos ayudarán a equilibra la inflación de esos años.

3. Inversión como cualquier otra

Aunque se hable de esta inversión como algo a largo plazo, es similar a una inversión realizada en otro momento de la vida. Lo único que cambia es el objetivo y el tiempo. Los fondos cotizados o ETFs, fondos de inversión, acciones, planes de ahorro, etc. Son muchos los instrumentos de los que disponemos para aumentar la rentabilidad de nuestros ahorros, y no necesariamente tenemos que contratar productos específicos para la jubilación. Hoy en día tenemos muchos más conocimientos que antes sobre cómo invertir y hacerlo de forma segura, y son cada vez más los que se animan a hacerlo por su cuenta.

Con esto no desaconsejamos preguntar a un experto y que nos oriente sobre qué productos de los que habríamos pensado ve más adecuados. Hay que tener en cuenta, que cada día salen cosas nuevas, estudios y previsiones que solo los grandes expertos llevan al día.

Importante: los jubilados a menudo tienen muchos más años de vida de los que habían previsto.

Fotografía: shutterstock

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