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Dime cómo eres, y te diré dónde inviertes

A pesar de que la palabra broker es muy técnica y específica, puede ser utilizada en varios contextos. Generalmente broker es aquel que tiene por oficio invertir, no solo su dinero, sino el de los demás, ganado dinero por ello. Aunque a todos aquellos que manejan sus finanzas no se les denomina con este nombre, sí que tienen algo de brokers.

En los aspectos del día a día, nuestra forma de ser influye totalmente en cualquier situación. Nuestras compras, nuestro trabajo, la relación con nuestra familia, nuestro destino de vacaciones y por supuesto la forma de llevar nuestras finanzas. No es nada raro, que las inversiones dependan del tipo de persona ( o inversor) que somos, llevando nuestras acciones al tramo más tradicional con poco riesgo o al que supone mayor riesgo. Y esto no siempre es bueno.

joven rico

Lo cierto es que en la mayoría de las ocasiones, influye negativamente en nuestra forma de llevar nuestras finanzas. Aquí tenemos 4 personalidades, muy comunes, que influyen de forma directa en sus ahorro e inversiones.

1. El Inseguro

En una economía de consumo, los anunciantes trabajan incansablemente para vincular todos los productos a la personalidad. Por ejemplo, si tenemos un PC o un Mac, o si tenemos un coche de gama baja o uno de gama alta. Nuestros accesorios a menudo indican qué somos y qué queremos ser.

Jugando con estas inseguridades de los consumidores, los bancos y empresas son capaces de vendernos unos u otros tipos de productos, y así influyen de forma directa en lo que haríamos nosotros realmente. Por eso, antes de contratar algún producto de inversión, debemos barajar todas las opciones, y no dejarnos guiar por lo que creemos más seguro, o por lo que nos dicen.

2. El Impulsivo

Si lo pensamos, también las finanzas se reducen al consumismo. Cada pantalla en la televisión, o cada anuncio de la calle, nos ofrece todo aquello que hemos soñado, con unas excelentes características, y que nos “obligan” a comprar o a contratar. A veces nos olvidamos que los anuncios de los bancos, también están hechos por publicistas. Recompensas como los regalos, o las remuneraciones extra son clave a la hora de llamar nuestra atención. La impulsividad en el mundo de las finanzas no es buena, y a pesar de que a veces puede salir bien, en la mayoría de las ocasiones la espera puede ofrecernos un producto mejor.

3. El Impaciente

Sólo una palabra separa a una persona que realmente necesita algo, de la de un consumista. En el primer caso la persona diría “lo necesito” o “es la mejor opción”. En cambio el consumista diría “lo necesito ahora” o “es la mejor opción que tengo ahora”. La palabra ahora difiere mucho del tipo de personas que somos, y de si realmente el producto o bien que adquirimos es por necesidad o porque nos ha entrado por los ojos. La diferencia está en la planificación y en el ahorro. Y esto puede tener consecuencias muy importantes para nuestra economía, y que las finanzas de la primera y de la segunda persona sean completamente diferentes, habiendo podido elegir los mismos productos, pero anteponiendo su forma de ser.

4. El Temeroso

Gastar sabiamente y ahorrar para el futuro requiere un poco de esfuerzo. Para lograr un progreso real, tenemos que saber que estamos la inversión no es fácil, pero que tenemos unas cuantas posibilidades para llegar a nuestro objetivo. Los que tienen miedo de perder dinero, puede que sean capaces de ganar algo de dinero, pero el éxito será difícil de alcanzar. El miedo no tiene relación con la inversión, al menos si queremos obtener una riqueza real.

Ahorrar dinero en el largo plazo no es diferente a la consecución de cualquier otro objetivo. Tenemos que cuidar nuestras inseguridades e impulsos y rodearnos de personas con ideas afines que puedan animarnos y servir como modelos para conseguir el éxito.

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